1.        ¿Qué tipo de piel es la tuya?

Desde luego, no todo el mundo tiene el mismo tipo de piel, ni muchísimo menos. Tu cuidado facial debe ser consistente y debe adaptarse a tu tipo de piel: es más, muchas personas tenemos la piel seca en inverno, mixta en verano, y así, sucesivamente… Adapta los cuidados a tu cutis, no al revés.

  1.        Limpieza

Lo más importante en el cuidado facial, seas un hombre o seas una mujer, es la limpieza: especialmente, la nocturna. Sin eso, nunca podrás tener una piel sana y luminosa

  1.        Si te maquillas, la limpieza debe ser más exhaustiva

Lo más adecuado sería empezar desmaquillando para luego limpiar con un gel o espuma y agua; muchas personas se limitan a la leche limpiadora o agua micelar, y sinceramente, creemos que esto es un error. La leche limpiadora, el bifásico o el agua micelar desmaquillan, pero todavía pueden quedar restos; además, no limpian los poros a fondo: empezar por el (o los) desmaquillantes y rematar con un gel al agua es mucho más adecuado.

  1.        Las máscaras de pestañas son muy complicadas de desmaquillar

¿Cuántas veces te has levantado con restos de maquillaje de ojos, a pesar de habértelo quitado a conciencia? Si usas un bifásico, que aúna aceite y agua, esto no sucederá: asegúrate de eliminar el maquillaje del contorno de los ojos a conciencia, o las patas de gallo no tardarán en aparecer

  1.        Exfoliante

En nuestro consultorio por email nos llegan preguntas de los dos extremos: gente que nunca jamás se exfolia y personas que se exfolian a diario. No consideramos que ninguna de las dos prácticas sea adecuada, aunque la primera sería “menos mala”, ya que exfoliarse a diario debilita la piel sobremanera. Una vez por semana es el justo término medio.

  1.        El sérum

Normalmente se asocia con personas de cierta edad, por ser eficaces en el tratamiento de las arrugas y líneas de expresión, al tener una mayor concentración de activos; sin embargo, hoy en día, hay sérums con diferentes funciones, y muestran beneficios más que reseñables para todo tipo de pieles: secas, acneicas, mixtas… Por ejemplo, hay sérums que funcionan como una ampolla de hidratación, otros son calmantes, otros regulan la secreción grasa de la piel, etc.

  1.        Cremas de día y cremas de noche

Las cremas de día y de noche son diferentes: las de día están enfocadas en proteger y atenuar los signos de fatiga – en el caso de las cremas para pieles mixtas y grasas, atenúan la secreción grasa. Las de noche tienen una mayor concentración de activos para ayudar a la piel a renovarse durante el sueño y no tienen protección solar. Lo ideal es usar ambas, pero si no te resultase conveniente por alguna razón, en ese caso, es mejor tener una buena crema polivalente, de día y de noche: claro, el inconveniente es que no tienen SPF.

  1.        El exceso es un mal aliado

Al igual que algunas personas “pecan” de exceso exfoliando la piel, otras “pecan” de exceso en la cantidad de crema que usan: dependiendo de cuánta absorba tu piel, la cantidad adecuada varía, pero en general, la dosis adecuada ocupa el tamaño de un garbanzo (sí, sí, sí). Si pones muchísima crema, básicamente, estás tirando dinero. Tu piel no puede absorberla, lógicamente, y te producirá brillos más que antiestéticos, poros dilatados y saturados.

  1.        Masajes

Los masajes de drenaje linfático son una maravilla: una vez por semana pueden marcar la diferencia, sobre todo los viernes, tras una dura semana laboral. ¡Aprende a hacértelos tú misma! Es muy fácil. Pero recuerda: no se presiona la piel.

10.   Mascarillas

Otra aliada que puede marcar la diferencia entre una cara fatigada o una cutis luminoso y perfecto – seas hombre o mujer, de nuevo – es la mascarilla semanal. Que sí, que normalmente se anuncian sólo limitadas a un público femenino, pero en realidad son tan concentradas que también valen para los chicos.